UltraChamba en la UltraTrail de Sevilla

El día estaba preparado para la batalla y nuestro deportista, para variar, también. 105 kilómetros por delante que no tenían pensamiento de dar ninguna tregua. UltraTrail. Solo el nombre da miedo, el terreno ya es el que hace la pesadilla tangible.

Para UltraChamba no era la primera vez, ya había venido más veces. Dos para ser exactos. Cada cual más dura, que no está de más recordarlo. Este año la cosa era diferente desde el principio. Desde mucho antes de salir. La forma de afrontar la prueba ya venía marcada por su pretemporada. Por la más dura que ha hecho hasta ahora, sobre todo sumando kilómetros.

Nuestro deportista afrontaba la salida corriendo con la dureza extrema de la prueba en mente. Y con el frío también muy extremo en el cuerpo. La sierra norte de Sevilla no perdona a nadie.

El grupo de cabeza acogía a UltraChamba una vez más y no estaba dispuesto a fallarle a esa oportunidad.

Kilómetro 6. Su grupo toma una dirección rara. Algo no olía bien. Pero la moto de la organización que los presidía parecía estar segura de lo que estaba haciendo. Asique a seguir corriendo detrás suya se ha dicho. Kilómetro 12. Sus peores presagios se hacían realidad cuando el piloto asume que se ha equivocado 6 kilómetros atrás. Esto sumaría 12 kilómetros más a una Ultra que ya era demasiado dura con 105.

Los cuerpos de este primer grupo sucumbían al poder de la rabia y decidían salir rápido. El primer avituallamiento les decía que aún iban entre los 60 primeros porque los demás no se habían equivocado. ¡Eso os pasa por correr tanto! Les gritaban mientras adelantaban. Buena cara siempre, como tiene que ser.

En el kilómetro 40 todo volvía a su sitio. Un grupo de 15, con UltraChamba entre ellos, se ponía en cabeza . Kilómetro 63. Llega el avituallamiento más grande de la prueba. En él estaba la ropa de cambio para afrontar la noche. Los primeros en llegar, un grupo de 5 en el que se encontraba nuestro deportista. Un ritmo alto de los otros 4 participantes pero no tuvo ningún problema para aguantarlo. Por suerte.

Empieza aquí la segunda parte de la carrera. Entre los 5 toman una decisión. Abandonar la prueba por la falta de organización del principio y sobre todo por no ofrecerles ninguna situación. Al estar los 5 de acuerdo, UltraChamba acepta pero decide terminar sin dorsal. Era pretemporada y era entrenamiento.

La sorpresa invadía a tres de estos cinco, cuando ya algunos cambiándose y UltraChamba esperando al grupo que les precedía para seguir, la organización les dice que los otros dos deportistas en cuestión habían salido hacía 15 minutos. Increíble. Rotura de pacto, que se puede llamar. Quizá por esto decidieron seguir, a cuchillo. Sin sangre pero con pelea.

Los tres compañeros deciden terminar juntos, fuese como fuese. Se lo merecían y estos si que no estaban dispuestos a fallarse. La palabra vale más que cualquier medalla.

42 kilómetros que se harían más que fuertes y mucho más que duros. Uno de estos tres arroja su toalla y pide a los dos que tiren, que tenía que bajar el ritmo para poder terminar. Muy a su pesar, UltraChamba y su compañero le hacen caso y deciden seguir solos. Nuestro deportista, muy bien de fuerzas decide no dejar a este compañero solo pase lo que pase. 42 kilómetros en los que, como nos decía él mismo, gana un primo porque ambos se ayudan mutuamente para llegar juntos. 120 kilómetros que se hicieron duros desde el 1 al 105. Sumándole los 15 de regalo. Vaya tela.

Es ahí, cerca de la meta, cuando su compañero decide cederle la tercera posición a UltraChamba. Por aguantar gracias a él, decía.

Eso si que fue un premio, y no el tercer escalón. La temporada así, se empieza mucho mejor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *